Donde vuelve la mirada

Editorial |

Hay imágenes que desaparecen en cuanto dejamos de mirarlas y otras que permanecen mucho después de haber cerrado la página. No suele depender de la luz, del paisaje o de la perfección de una composición. Depende de algo mucho más difícil de nombrar: el significado.

Quizá por eso nunca recordamos un lugar exactamente como era. Recordamos aquello que ocurrió en él. La conversación que se quedó suspendida en el aire, el silencio que parecía durar unos segundos más de lo normal, la versión de nosotros mismos que existió durante un instante y que, de alguna manera, nunca terminó de marcharse.

Sin embargo, seguimos creyendo que son los lugares los que producen las experiencias. Buscamos playas donde descansar, ciudades donde reinventarnos y paisajes capaces de garantizarnos una emoción, como si la belleza habitara únicamente en determinados puntos del mapa y el resto del mundo existiera para ser atravesado deprisa.

Quizá el error haya sido siempre otro.

Primer plano de la editorial de moda Donde vuelve la mirada, con gafas de sol O'Neill y bolso Gucci
Gafas de sol: O'Neill, Bolso: Gucci.

Hemos aprendido a conceder importancia a ciertos lugares incluso antes de conocerlos y, al mismo tiempo, hemos dejado de mirar otros porque nadie nos enseñó que también podían contener belleza. No porque fueran menos valiosos, sino porque nuestra atención decidió dejarlos fuera del relato.

Las fotografías que acompañan este texto parten precisamente de esa sospecha. No buscan escenarios extraordinarios; cuestionan la necesidad de perseguirlos. Una escalera de madera, una persiana castigada por el tiempo, unas rocas, un paseo o una tumbona desplazada de cualquier imaginario turístico dejan de ser simples localizaciones para convertirse en espacios donde puede suceder algo esencial: una mirada distinta.

Modelo con abrigo Paco Naya y pantalón Armani Jeans en la editorial Donde vuelve la mirada Plano completo del look con abrigo Paco Naya y pantalón Armani Jeans en la editorial Donde vuelve la mirada
Abrigo: Paco Naya, Pantalón: Armani Jeans.

Ella, no llega para conquistar esos lugares ni para transformarlos físicamente. Tampoco parece necesitar que el paisaje legitime su presencia. Ocurre justo lo contrario. Es su forma de permanecer la que termina otorgándoles una dignidad que siempre estuvo allí. Nada cambia en el espacio; cambia la manera en que empezamos a leerlo.

Esa es, quizá, la verdadera transformación.

Vivimos demasiado deprisa para permitir que un lugar nos hable. Atravesamos las ciudades con la misma velocidad con la que pasamos el dedo sobre una pantalla, convencidos de que lo siguiente será siempre más interesante que lo que tenemos delante. Hemos confundido lo extraordinario con lo espectacular y la experiencia con el destino.

Pero permanecer modifica las cosas.

Modelo con top de tul fruncido Paco Naya, top rosa Jacquemus, falda Off-White y medias Laut Apparel en la editorial Donde vuelve la mirada
Top de tul fruncido: Paco Naya, Top rosa: Jacquemus, Falda: Off-White, Medias: Laut Apparel.

No porque el mundo se transforme de repente, sino porque nuestra relación con él deja de ser utilitaria para convertirse en una conversación. Hay una diferencia enorme entre ocupar un lugar y concederle importancia. Ocupar es pasar. Conceder importancia es quedarse el tiempo suficiente para descubrir aquello que llevaba años esperando ser visto.

Quizá por eso esta editorial necesitaba alejarse de los escenarios evidentes. No pretendía encontrar belleza. Pretendía preguntarse por qué seguimos creyendo que solo existe en determinados lugares.

Medio plano del look con vestido Carolina Herrera, blazer y medias Nuria González en la editorial Donde vuelve la mirada Plano completo del look con vestido Carolina Herrera, blazer y medias Nuria González en la editorial Donde vuelve la mirada
Vestido rojo: Carolina Herrera, Blazer y medias: Nuria González.

Toda editorial es, en el fondo, una elección sobre aquello que merece ser observado. Elegimos qué ocupa una página, qué merece una fotografía y qué merece nuestro tiempo. Aquí la decisión consiste en desplazar la atención. No hacia lo exótico, sino hacia lo cotidiano. No hacia aquello que impresiona de inmediato, sino hacia aquello que permanece cuando la primera impresión desaparece.

También por eso vestir adquiere otro significado. La ropa deja de entenderse como un elemento destinado únicamente a construir una imagen. Empieza a funcionar como un lenguaje que establece una relación entre el cuerpo y el espacio. No embellece el paisaje ni intenta esconderlo; lo escucha. Lo obliga a contar una historia distinta.

Hay prendas que buscan ser vistas. Otras nos enseñan a mirar.

Plano completo del look con top Jou Martan y falda Laut Apparel en la editorial Donde vuelve la mirada
Top: Jou Martan, Falda: Laut Apparel.
Primer plano de la modelo con camisa Armani y bolso Gucci en la editorial Donde vuelve la mirada Plano completo del look con camisa Armani y vestido del estilista en la editorial Donde vuelve la mirada
Camisa: Armani, Bolso: Gucci, Vestido: del estilista.

De pronto, el hormigón, la piedra, el metal o la madera dejan de comportarse como un decorado. Comparten protagonismo con el cuerpo que los habita. Ninguno existe para el otro; ambos se transforman mutuamente y construyen un significado que, por separado, probablemente nunca existiría.

La imaginación tampoco aparece aquí como una forma de escapar de la realidad. Aparece para ampliarla. Para recordar que un mismo lugar puede contener muchas más posibilidades de las que solemos concederle. Que una escalera puede convertirse en pausa, una tumbona en refugio y un paseo cualquiera en destino cuando dejamos de atravesarlo y empezamos, por fin, a habitarlo.

Modelo mirando hacia el cielo con un look de Paco Naya en la editorial Donde vuelve la mirada Primer plano de la modelo con un look de Paco Naya en la editorial Donde vuelve la mirada

Quizá por eso este texto nunca terminó hablando del verano. El verano era solo una excusa. También lo eran las vacaciones o el lujo. Todo eso pertenece al tiempo. Lo que permanece es otra cosa: la capacidad de conceder significado a aquello que parecía cotidiano y descubrir que la belleza nunca estuvo reservada a determinados lugares, sino a la atención que decidimos prestarles.

Modelo subiendo unas escaleras con un total look de Paco Naya en la editorial Donde vuelve la mirada
Total look: Paco Naya.

Tal vez esa sea también una de las funciones más profundas de la creatividad y de la moda cuando dejan de perseguir únicamente la imagen. No inventar un mundo distinto, sino enseñarnos a mirar de nuevo el que ya habitamos.

Porque ningún lugar nace extraordinario.

Lo extraordinario comienza exactamente en el instante en que alguien decide detenerse el tiempo suficiente para descubrir todo aquello que siempre había estado allí.

Créditos

Fotografía: Toño Suárez.
Modelo: María Hernández.
Estilismo: Jou Martan.
Dirección de arte: Jou Martan.
Texto: Jou Martan.
Localización: Las Palmas de Gran Canaria, España.