Desfile de la colección otoño-invierno 26-27 — Un giro radical que rompió con lo convencional
Maison Margiela optó por no presentarse en París y desfilar su colección Otoño/Invierno 2026-2027 en Shanghái,
marcando así su primer desfile itinerante internacional. Bajo la dirección de Glenn Martens, la firma
transformó un
muelle de contenedores en un vibrante escenario industrial, vinculando la colección con la historia mercantil
de la
ciudad y reafirmando el compromiso de la marca con la subversión. El entorno —crudo, logístico y
simbólicamente ligado
al intercambio global— se convirtió en una extensión del marco conceptual de la colección.
Primer look del desfile de Maison Margiela en Shanghái, donde el entorno industrial define la narrativa
visual
Martens presentó una propuesta híbrida, fusionando la alta costura artesanal con el prêt-à-porter mixto en una
narrativa única y coherente. Esta convergencia, desarrollada en colaboración entre ambos talleres, puso de
relieve un
renovado énfasis en el proceso y la exploración de materiales. El desfile se desplegó bajo un cielo dorado,
acompañado
de ritmos percusivos y una reinterpretación poética de «Donde crecen las rosas silvestres», mientras las
modelos
enmascaradas avanzaban con pasos mesurados. Sus prendas emitían sutiles rastros acústicos —susurros, choques—
resultantes de los materiales poco convencionales que incorporaban.
La experimentación con materiales constituyó el núcleo intelectual de la colección. La cera de abeja,
utilizada
históricamente como aglutinante, se aplicó a máscaras y prendas, creando superficies que parecían agrietadas,
fosilizadas y temporalmente ambiguas. Un vestido de luto victoriano recubierto de cera ejemplificó este
enfoque,
fusionando la referencia histórica con la distorsión táctil. En otras piezas, la porcelana emergió como un
motivo
clave: fragmentos se ensamblaron para crear vestidos esculturales, mientras que en la ropa prêt-à-porter, el
mismo
concepto se tradujo mediante acabados aerografiados e impresos que imitaban el brillo de la cerámica. Estos
procesos
reforzaron el diálogo constante de Martens con el legado de Martin Margiela, en particular con su redefinición
del
valor a través de la percepción y la transformación.
La sastrería redefine los códigos clásicos de la maison
Superficies tratadas que evocan cera, porcelana y transformación material
En contraste, la línea prêt-à-porter ofreció una articulación más controlada de los códigos de la casa. La
sastrería
de inspiración retro fue el pilar de la colección, con chaquetas estructuradas y prendas de abrigo de cuero
que
mantuvieron la claridad de la silueta. Los vestidos plisados aportaron fluidez, mientras que el jersey
elástico —a
veces transparente, a veces rígido— funcionó como una segunda piel, esculpiendo y ciñendo el cuerpo en
consonancia con
el vocabulario establecido de Margiela. Esta interacción entre sobriedad y experimentación aseguró la
continuidad
entre la audacia conceptual de las piezas Artisanal y la versatilidad de la colección en general.
Los accesorios ampliaron la exploración de la percepción que caracterizaba la colección
El calzado jugaba con la inestabilidad visual —botas de punta cuadrada y tacones calados que parecían
distorsionar o
suspender el pie—, mientras que un nuevo diseño de bolso, «The Link», enfatizaba la construcción mediante
formas de
cuero regenerado. Estos elementos reforzaron el interés constante de la firma por la ilusión y la
deconstrucción en
todas las escalas.
Accesorios que amplían el lenguaje conceptual de la colección
Martens presentó una colección que reafirmó con éxito la esencia fundacional de Maison Margiela
Expandiendo al mismo tiempo su contexto global y cultural. La integración de la moda artesanal y el
prêt-à-porter
demostró una visión disciplinada pero ambiciosa, aunque la densidad de ideas a veces corría el riesgo de
diluir el
impacto individual. Sin embargo, la fuerza del desfile residió en su coherencia conceptual, material y puesta
en
escena.
Siluetas estructuradas que exploran la relación entre forma y materia
Un cierre que sintetiza la experimentación y coherencia conceptual de la colección
Al situar a Margiela en el paisaje industrial y cultural de Shanghái, Martens no solo extendió la narrativa de
la
marca, sino que también reafirmó su relevancia como plataforma para un pensamiento de moda experimental y
riguroso.