El fashion forecast de 2026

¿Hacia dónde va la industria?

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Hemos iniciado un nuevo año y, como sabemos, la industria de la moda está en cambio constante, no solo hablando de los garments, colores, estilos y accesorios que estarán en tendencia (aunque siempre tienen un impacto más allá de lo visual y rara vez son inocentes), sino algo aún más importante: la moda y su relación con las ciencias sociales, tecnología, política y, en general, el panorama mundial en este año que apenas comienza, siendo el mejor momento para analizarlo.

Comenzando por el lado tecnológico, que quizás será el más fuerte, estas dos industrias irán más de la mano que nunca, especialmente con la inteligencia artificial, que desde hace unos años se nos ha introducido en diferentes plataformas como Farfetch o Alta, convirtiéndose en algo como un “stylist o personal shopper virtual” que mejora la experiencia de compra armando looks y recomendando prendas basadas en los gustos del usuario; pues ahora, este tipo de servicio se comenzará a ver en muchas otras tiendas en línea, sino es que en la mayoría, cosa que, muy objetivamente me parece práctica e interesante, pero por otro lado me consterna bastante, ya que con su desarrollo y crecimiento podría llegar a sustituir el trabajo de nosotros los estilistas de carne y hueso en un futuro no muy lejano, ya que, al tener una base de datos enormes por cada usuario, es más fácil “atinarle” a lo que le gusta y que posiblemente va a comprar.

Hablando de online shopping y después de su auge en la pandemia, se busca que se mantenga y que siga creciendo, por lo que cada vez serán más comunes los try ons virtuales, los que hemos visto desde hace poco tiempo en sitios o apps de marcas como Ben & Frank, Alta o para los tintes de cabello de L’Oréal.

Interacción con la IA

En cuanto a la moda y su relación con la política, un punto importante es el tema de los aranceles, ya que el precio de la importación de prendas y accesorios ha incrementado significativamente debido a los impuestos que se han agregado, especialmente cuando es algo proveniente de Estados Unidos o China, así que quien pida o compre algo de ahí se dará cuenta rápidamente en la diferencia de precio a comparación de unos años atrás, a lo que creo que sería una buena solución incentivar el consumo de marcas nacionales (de donde sea que estén leyendo).

Yéndonos hacia el lado de las ciencias sociales, aquí entra lo interesante para muchos: las tendencias, que como mencioné al principio, no son algo inocente, no se ponen de moda porque sí y siempre hay un trasfondo que dice mucho de lo que pasa en el mundo. Aproximadamente desde 2022, estuvimos viendo un incremento en la popularidad del quiet luxury y del estilo “old money”, los cuales fueron vistos como una clara señal de una ola de conservadurismo que tomó fuerza debido a factores como Trump ganando la presidencia de Estados Unidos por segunda vez, una nueva alza del partido republicano que abrazaba valores y costumbres “tradicionales” de décadas atrás, los términos usados en redes sociales como “mujeres de alto valor” y “hombres proveedores”, etc.

Después de una ausencia de color, de forma y de estilo personal, en la que la mayoría de los creadores en redes sociales parecían clones, las grandes casas de moda como Chanel, Dior, Jean Paul Gaultier, Schiaparelli, entre otras, presentaron colecciones llenas de texturas, como plumas, brillos, cuero, formas interesantes, como nudos, plisados, drapeados, balloon, así como con múltiples colores como rojo, verde, azul, naranja, todos en tonalidades fuertes y vistosas; ¿a qué vamos con esto? a que los consumidores nos hartamos de solo encontrar beige en tiendas y revistas, de que queremos darle vida a los looks que compramos y al contenido que consumimos, por lo que se acerca un buen momento para el maximalismo y el desarrollo de la creatividad en el estilo personal, sin que pierda la funcionalidad, siendo este look de Chanel el que, según yo, representa a la perfección lo que será 2026:

SS2026

Por último, pero no menos importante, se le estará dando prioridad al sentimentalismo, al storytelling y a llegar al público desde el corazón. Esto por la necesidad que muchas marcas tienen de generar una lealtad que va mucho más allá de que su feed se vea “aesthetic”, sino que se busca realmente conectar con quienes gustan de sus productos. Un gran ejemplo ha sido Jacquemus con la campaña de Valérie, el último lanzamiento de bolso de la marca francesa que es un homenaje a la fallecida madre del director Simon, visto desde la altura de un niño que admira y ama a su progenitora. Cada vez veremos más este tipo de conexión y me encanta, ya que nos hace ver la moda desde un lado más humano y real. Este fue mi fashion forecast, claro que son cosas que irán sucediendo poco a poco pero que se nos irán haciendo más presentes con el tiempo; aunque algunas me preocupan, otras me dan esperanza de que el futuro de la industria pinta para ser muy interesante de ver y que nos dará mucho de hablar en este año que apenas está comenzando su camino.