Trayectoria e identidad
Presentar su colección en Londres marcó para Micaela Ismodes el cierre de una etapa formativa intensa en el Istituto Marangoni. Cada esfuerzo y sacrificio se tradujo en aprendizaje y consolidación profesional. Ser seleccionada entre las 10 diseñadoras para desfilar en el Palais de Tokyo en París elevó su reconocimiento y le permitió sentirse orgullosa de su trayectoria.
Su formación en Londres la impulsó a salir de su zona de confort y a explorar su fascinación por lo macabro y lo psicológico, consolidando un estilo que conecta con un público que aprecia la originalidad y la narrativa emocional en la moda.
Sus raíces peruanas se reflejan en la valoración de materiales, procesos manuales y la fusión entre tradición y contemporaneidad. Sin recurrir a los elementos típicos del Perú, incorpora referencias como chapines, monteras y escamas de paiche, reinterpretadas desde su mirada personal.
Su enfoque creativo combina observación, investigación y una intención clara de que cada prenda comunique más allá de la forma. La sostenibilidad es un principio central: utiliza escamas de paiche de piscigranjas responsables, evitando daños a la especie y prescindiendo de imitaciones en resina o plástico. Cada escama mantiene su textura única, belleza natural y capacidad de biodegradación, integrando autenticidad, ética y narrativa en su trabajo.
La colección: Redrum
Redrum surge del amor de Micaela por el terror psicológico: un miedo silencioso, persistente y vibrante. La colección explora la dualidad entre fragilidad y fuerza, inspirándose en la vulnerabilidad femenina de The Shining y American Psycho, así como en el female rage de Pearl, Midsommar, Jennifer’s Body y Suspiria.
La tensión se traduce en un lenguaje visual propio: prendas delicadas pero tensas, hermosas pero inquietantes, siempre al límite de la ruptura. La feminidad se convierte en un terreno donde vulnerabilidad y potencia emocional coexisten.
Formalmente, el miedo se refleja en corsés rígidos, cortes abruptos, estructuras contenidas y una casaca inspirada en camisas de fuerza. La vulnerabilidad aparece en transparencias, telas flexibles y costuras que funcionan como cicatrices, mientras que los zapatos amplifican la sensación de atrapamiento.
El color actúa como pulso psicológico: rojos profundos, negros densos y blancos velados conviven con tonos que evocan la evolución de un moretón, expresando simultáneamente dolor y belleza.
Materiales y sostenibilidad
Micaela utiliza escamas de paiche, subproducto de piscigranjas responsables y libres de crueldad, normalmente consideradas “descartables”. Frágiles pero resistentes, orgánicas, inquietantes y biodegradables, estas escamas aportan textura, movimiento y profundidad, evocando incluso la tensión del flujo de sangre de The Shining.
La sostenibilidad es un principio rector: cada material se selecciona por su origen, historia e impacto. Se evitan químicos y procesos innecesarios, así como materiales sintéticos cuya vida útil contradiga la lógica del proyecto. Lo orgánico, lo imperfecto y lo recuperado se integran como elementos funcionales y estéticamente significativos.
Este enfoque asegura que la moda sea ética, poética y duradera, combinando narrativa, belleza y responsabilidad ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida de la prenda.
Detalles finales de la colección
Proceso y lenguaje visual
Micaela equilibra técnica, concepto y sensibilidad en cada etapa de su proceso creativo. La técnica materializa sus ideas con precisión, el concepto guía la intención y la sensibilidad conecta con la emoción de quien lleva la prenda. Cada pieza es un equilibrio inseparable entre forma, función y narrativa.
La narrativa es central: cada colección y prenda cuentan una historia, transmitiendo sensaciones, emociones e ideas. Los materiales, siluetas y detalles conforman un lenguaje visual que puede leerse y sentirse, otorgando coherencia y profundidad conceptual.
Su público ideal es curioso y consciente, que aprecia detalles, calidad y significado. Su estética combina fragilidad y poder, belleza y tensión, con dramatismo y teatralidad, evocando un lenguaje emocional cercano al de Alexander McQueen.
Perspectiva y futuro
La primera presentación en Londres enseñó a Micaela a confiar en su voz y visión, incluso cuando difieren de lo convencional. Aprendió a comunicar su narrativa de manera directa y a valorar la reacción del público como herramienta de crecimiento, superando el miedo a hablar en público en inglés y español.
En próximas colecciones seguirá explorando la tensión entre emociones opuestas: fragilidad y fuerza, vulnerabilidad y empoderamiento. Planea experimentar con materiales poco convencionales, texturas y colores, incorporando elementos de Perú, desde tintes naturales hasta artesanía local, siempre de manera responsable y sostenible.
Su concepto de lujo se centra en tiempo, cuidado y propósito: calidad de materiales, precisión técnica, durabilidad y ética en la producción. Cada detalle tiene sentido y refleja valores conscientes, priorizando el respeto por el planeta y las personas.
Busca que el público perciba más allá de la estética: conectar con la narrativa y emociones de cada pieza, experimentando tensión, vulnerabilidad, fuerza, belleza y perturbación. Cada prenda genera una experiencia que invita a la reflexión y deja una impresión duradera, mostrando dedicación, calidad e intención.